CATHALAC

International Organization dedicated to promote sustainable development in Latin America and the Caribbean through applied research and development, education, and technology transfer.

Saturday, Jul 31st

Last update01:22:20 AM GMT

You are here Home

Repercusiones en la legislación hídrica de Provincia de Santa Fe, Argentina - pagina 2

Dicho documento postuló principalmente que la protección ambiental había dejado de ser una tarea únicamente nacional o regional para convertirse también en un problema global y que todo el planeta debía trabajar para revertir la degradación actual. También señaló que debíamos dejar de ver al desarrollo y al ambiente como si fueran cuestiones separadas en tanto no es posible pensar en desarrollo sin protección ambiental y por último manifestó que el desarrollo dejaba de ser un problema exclusivo de los países que no lo tenían, ya que el deterioro ambiental es consecuencia tanto de la pobreza como de la industrialización, entonces ambos debían buscar un nuevo camino al que se denominó desarrollo sustentable.

En 1992 se celebró en Río de Janeiro la Conferencia de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo, en ella las naciones se propusieron establecer un plan para enfrentar los crecientes problemas ambientales e implementar el desarrollo sustentable tal como había sido definido por el Informe Brundtland. Como resultado de esa reunión se firmó la “Agenda 21”, donde los países escribieron todo lo que tenían pendiente para realizar durante el siglo 21 y en particular allí también anotaron por qué, cómo y con qué lo iban a hacer.

El hecho de que se hayan juntado tantos países pone en evidencia la necesidad del esfuerzo de todos para lograr resultados para la humanidad en su conjunto. No es una tarea fácil, pero como bien dice la Agenda: “Ninguna nación puede alcanzar estos objetivos por sí sola, pero todos juntos podemos hacerlo en una asociación mundial para un desarrollo sostenible”. Bajo esta directiva, uno de los grandes principios propugnados en la Agenda 21 deviene en la necesidad de la erradicar la pobreza mediante el acceso de las personas desfavorecidas a los recursos que les permitirán vivir de manera sostenible, ya que resulta imposible construir una sociedad sustentable en un país en el cual gran parte de sus habitantes se mueren de hambre y de sed.

A lo largo de la historia la relación hombre-naturaleza ha tomado distintas posiciones, pero desde la Revolución Industrial se produjo un quiebre abrupto en el vínculo del hombre con su entorno, la raza humana recurre a los grandes avances tecnológicos y utiliza la naturaleza únicamente como un recurso a extraer sin prever ni buscar la manera de reponer. Llevamos más de 200 años estableciendo una relación utilitaria con la naturaleza donde el agua dulce también se ha convertido en un mero bien cuya disposición se encuentra al servicio de la producción.

Desde la antigüedad el agua fue considerada el elemento y principio de todos los seres, Tales de Mileto fue el primero en sostener que la sustancia esencial generadora del cosmos es el agua. Hoy estamos frente al mayor desafío que ha de enfrentar la humanidad, garantizar la supervivencia de todas las especies que necesariamente dependen del agua dulce y en tal sentido se destaca que del total de los recursos hídricos del planeta el agua dulce solamente representa el 3%, distribuida en un 2% en casquetes de hielo, glaciares y aguas subterráneas, mientras que tan sólo el 1% aflora en aguas superficiales2.

En nuestro contexto actual, el agua dulce de buena calidad, es decir, apta para ser potabilizada, se manifiesta como un recurso escaso a nivel global y local y se avizora que en las próximas décadas este recurso vital adquirirá cada vez mayor trascendencia en la política internacional y potencialmente cada vez mayor valor estratégico y económico. Uno de los ejes del desarrollo sustentable requiere diseñar una política hídrica que refleje este concepto de escasez, asegurando el uso racional y equitativo del agua, la protección y preservación de su calidad y cantidad y la participación de la sociedad civil no sólo en la toma de decisiones sino también en la búsqueda de soluciones y posterior control de la gestión hídrica.

Asimismo se advierte que el agua dulce es uno de los recursos naturales no renovables3 más preciados, por lo tanto de su adecuado suministro y gestión dependen la agricultura, la ganadería, la salud y la alimentación de las personas, los ecosistemas, la industria, la energía, el mantenimiento de la paz y la estabilidad social. Bajo este horizonte cabe señalar que el analista norteamericano Kent Hughes Butts sostiene que ningún país podrá ser económica o socialmente estable sin una provisión de agua segura4 y además en los próximos años se deberá optimizar la disponibilidad del agua frente a una demanda creciente.

En el marco de lo expuesto, observamos la influencia del movimiento ambientalista en nuestro ordenamiento jurídico ya que en la búsqueda de un nuevo modelo de desarrollo ha incorporado a sus agendas de trabajo acciones abordando la componente social, económica y ambiental de la problemática hídrica en estudio.

[2] Elizondo, Silvana y Pazos, Leonardo, La cuestión del agua dulce en la Argentina desde una perspectiva estratégica, Buenos Aires, Editorial Bibliográfica de Voros S.A., 2006, p. 89.

[3] Toja Santillana, Julia, “Aplicación de los estudios limnológicos en la gestión de los recursos hídricos” en Elementos de política ambiental, Buenos Aires, Francisco Goin y Ricardo Goñi Editores, 1997, p. 449-451.

[4] Hughes Butts, Kent, “The Strategic Importance of Water” en http://www.carlisle.army.mil/usawc/Parameters/97spring/butts.htm, 14/09/1997, p. 65-83, Consultado: 28/11/2008, 19.30hs.